Acabada la Conquista de Gran Canaria (1483) los repartimientos de tierras y aguas constituyeron las medidas que tomó la Corona para que las islas se poblaran.
Los repartimientos de las tierras de Agaldar, comenzaron en 1485 y en los mismos corresponden al conquistador Sancho de Vargas y Machuca las tierras de la Dehesa de Tamaragaldar. En estas tierras donde Sancho de Vargas manda a construir una ermita en honor a Santa María de Guía, en torno a 1505 y que concluye en 1509. Alrededor de esta ermita va naciendo un núcleo poblacional que, poco a poco, va adquiriendo mayor protagonismo, pues en las tierras adyacentes desde años antes, se van levantando ingenios azucareros, por parte de destacados comerciantes y propietarios de origen genovés como las familias Riverol, Cibo de Sapronis o Cairasco, familias con un destacado papel en el descubrimiento de América, ya que fueron banqueros que financiaron algunos de los viajes de Colón. Junto a ellos se instalaron colonos de origen español y portugués, estos últimos muy relacionados con la explotación de la caña de azúcar.
Ante la destacada importancia que va adquiriendo el núcleo urbano creado en torno a la ermita de Santa María de Guía, el Gobernador y Justicia Mayor de la isla de Gran Canaria, Martín Fernández Cerón, en 1526 concede a este núcleo poblacional "Alcalde e Vara de Justicia", nombrando a Fernando Alonso de la Guardia primer Alcalde Real de Guía de Gran Canaria.

Ruinas del trapiche e ingenio del barranco de la Garzas que datan de finales del s. XV

Antigua calle de La Cruz, hoy en día Marqués del Muni


Nace de esta forma la Villa de Guía, no sin la oposición de los vecinos de la Villa de agaldar de la que dependían hasta entonces las tierras de la nueva Villa, que protestaron ante el Emperador Carlos V. Siete años después del nacimiento de la Villa de Guía, el mismo Emperador Carlos V, en 1533 crea el Beneficio o Parroquia de Santa María de Guía.


En este solar residió el primer alcalde de Guía, D. Fernando Alonso de la Guardia

Vista de Guía desde la Montañeta a fines del siglo XIX

A mediados del siglo XVII es descrita de la siguiente manera: "...un lugar poblado y de mucho lucimiento de edificios, que tendrá más de 500 casas, todas, hauitadas de moradores naturales. Ay en este lugar muchas personas nobles y hacendadas; tiene muchas aguas y grandes frescuras y recreación de güertas y arboledas, cantidad de viñas, trigo, centeno, cebada y millo" (López de Ulloa).

A finales del siglo XVII, la entonces villa aparece dividida en dos barrios surgidos en los alrededores de los centros religiosos: uno entorno a la ermita de San Roque, donde había una escasa presencia de viviendas, y el otro alrededor de la parroquia de Santa María de Guía, lugar donde se comenzó a formar el núcleo inicial. Estos barrios fueron conocidos popularmente como Villa Arriba y Villa abajo.

En el resto del municipio, van surgiendo numerosos pagos, sobre todo en la zona de las medianías. Estos núcleos absorbieron los habitantes desplazados de las antiguas áreas de explotación azucarera, al no poder los nuevos cultivos, viñedos, frutales, papas, millo y hortalizas, captar laboralmente estos excedentes demográficos.

Respecto a los viñedos guienses, espeta el Obispo Cámara y Murga en 1629: "...tiene muy grandes heredades de viñas, y son los mejores vinos que se cogen en toda la isla"

Sede del ayuntamiento guiense en los años comprendidos entre 1864 y 1911

Guía, a fines del siglo XIX, vista desde Carne de Agua

Durante el siglo XVIII, Guía alcanza tal desarrollo económico, social y cultural que Viera y Clavijo, gran ilustrado canario, afirma categóricamente: "intitúlase villa y es sin duda alguna, el pueblo mejor y de más lustre después de la capital".

A pesar de contar con numerosos pagos en el resto del municipio, es sobre todo en este siglo XVIII, cuando produce un fuerte incremento de la población, prioritariamente en la zona de las medianías. Este proceso se explica con la roturación de nuevas tierras a cargo de vecinos de las zonas de explotación habituales, afectadas por la crisis, hacia lugares donde fuera posible una mínima subsistencia.

Es en el siglo XIX, cuando Guía alcanza el título de Ciudad, concretamente desde el primero de octubre de 1871.

La economía de este siglo se basaba principalmente en la agricultura, sobre todo en los cultivos de millo, centeno,

cebada, judías, papas, vino y diferentes frutas y verduras, así como los renombrados quesos de flor. Como industrias, fueron famosas las fábricas de sombreros de lana y telas de hilo, además de contar con seis molinos de gofio.


Durante el siglo XX, el pilar fundamental de la economía guiense es la agricultura, basada en las explotaciones plataneras en la costa y en los cultivos tradicionales y ganaderos en las medianías y altos.Es importante, igualmente, la riqueza hídrica del municipio, plasmada en los abundantes pozos, presas y estanques.

Sin embargo, el nuevo contexto económico insular basado en el turismo, explica la decadencia que sufrió el municipio desde mediados de este siglo hasta finales.

Aún así, es a finales del s. XX, cuando se comienza a diversificar la economía agrícola, con la proliferación de los cultivos hortícolas y frutícolas que convierten a Guía en uno de los municipios grancanarios de mayor producción de las islas.

Hoy en día, existen numerosos proyectos e iniciativas para fomentar actividades industriales y de servicios en el municipio, mostrando el territorio una gran potencialidad para acoger estos nuevos usos que pronostican para el municipio un futuro con garantías suficientes para recuperar la excelsa posición geoeconómica y geopolítica que Guía siempre mantuvo en las Islas.


texto: Sergio Aguiar Castellano